26.1.11

El niño kinestésico





DEFINICIÓN INTELIGENCIA KINESTESICA

Es la capacidad para usar todo el cuerpo para expresar ideas y sentimientos (por ejemplo un actor, un mimo, un atleta, un bailarín) y la facilidad en el uso de las propias manos para producir o transformar cosas (por ejemplo un artesano, escultor, mecánico, cirujano). Esta inteligencia incluye habilidades físicas como la coordinación, el equilibrio, la destreza, la fuerza, la flexibilidad y la velocidad así como las capacidades auto perceptivas, las táctiles y la percepción de medidas y volúmenes.

http://www.tuobra.unam.mx/publicadas/070625131122--4.html


El alumno kinestésico y el fracaso escolar
Ricardo Ros



El alumno kinestésico es la oveja negra del sistema educativo. La gran mayoría de los fracasos escolares no motivados por falta de capacidad o por motivos socioculturales, se concentran en alumnos cuyo sistema de pensamiento está basado en kinestesias.


Si te pido que recuerdes la última vez en que comiste un helado de chocolate, ¿ves, oyes, sientes, hueles o saboreas? Quizá ves una imagen de ti mismo mientras comes el helado. Tal vez notes la textura del helado en tu boca, o salives al oler en tu memoria la fragancia del chocolate. Puede ser que oigas decirte a ti mismo lo bueno que estaba el helado o recuerdes la frase que te dijo alguien mientras te lo comías. O puede ser que te venga a la cabeza una canción que en aquel momento estabas tarareando. O cualquiera de esas combinaciones a la vez. Nuestro pensamiento está basado en los sentidos: vemos, oímos o sentimos (sensaciones táctiles, olores, gustos).

De la misma manera en que sentimos de varias formas, también aprendemos de modos diversos. El alumno kinestésico es el que predominantemente utiliza accesos de pensamiento kinestésicos, relacionados con sensaciones de tacto, de movimiento.

Oscar arrastra un fracaso escolar desde primaria. Ahora tiene 13 años y todos están desesperados. Sus padres porque creen que es un chico inteligente, pero no le da la gana de estudiar. Sus profesores porque no pueden hacer que preste atención, siempre se está moviendo, alborota la clase. Y él mismo porque ir al Colegio es un tormento diario: es aburrido, insoportable. Además, tiene la sensación de que ha fracasado, no sólo en los estudios, sino también en la vida.

Oscar es un chico kienestésico, su sistema predominante de pensamiento es a través del tacto. Cuando un profesor le explica algo con palabras, Oscar no entiende nada. Si se lo muestra con una imagen, tampoco. Oscar tiene la necesidad de tocar. Y toca, lo toca todo, las cosas, las personas. Cuando toca, aprende. Es, además, un chico muy afectuoso, emotivo. Siempre se está moviendo, se balancea en la silla, marca el ritmo golpeando el suelo con sus pies, baila. Realmente no está nunca quieto.

Sus padres y sus profesores estaban muy preocupados. Cuando Oscar se sentó en mi despacho comenzó a tocar una y otra vez el respaldo de la silla, la mesa, los papeles. Todos dicen que es muy nervioso, aunque en realidad él no tiene interiormente esa sensación. Simplemente lo que ocurre es que para acceder a la información externa lo hace tocando. Le dije a su tutora que hiciera una prueba en clase, que explicara algo nuevo mientras dejaba que Oscar limpiara a su aire los utensilios que habian usado en la clase anterior de pintura. Mientras ella explicaba, Oscar parecía absorto en la limpieza, moviéndose de un sitio a otro. La sorpresa fue cuando le preguntó la lección y Oscar, sin parar de moverse, se la había aprendido perfectamente. Oscar aprende mientras se mueve. Y hasta entonces todos los profesores le habían ordenado estarse quieto.

Elisa es otro caso parecido. Tiene diez años y nadie apuesta un dólar por su aprendizaje. Ha ido pasando de curso en curso sin aprender. Lo raro, dicen todos, es que no tiene un pelo de tonta y se acuerda perfectamente de cualquier película que le interese. Cuando le pedí que me contara la última película que había visto, Elisa no pudo contener su emoción al describirme con todo lujo de detalles cada una de las secuencias. Pero no recordaba las imágenes. Tampoco recordaba los diálogos. Elisa recordaba las sensaciones, las emociones que reflejaba la película. Elisa es predominantemente kinestésica. Y le hemos tenido que enseñar a "traducir" a su sistema kinestésico la información que le llega a través de canales visuales y auditivos. Eso es algo que ella hace espontáneamente en su vida personal, pero que no había aprendido a hacer con los estudios. Los profesores siempre le habían dicho que la mejor forma de estudiar era repitiendo y repitiendo las frases del libro o haciendo esquemas. Pero Elisa no es capaz de seguir las explicaciones orales. A Elisa le encanta dibujar. A través de mapas conceptuales es capaz de ponerle sentimiento a los contenidos del curso. Y asi puede aprender, igual que se aprende las películas de memoria viéndolas una sola vez, a través del sentimiento.

Mikel tiene quince años y es el terror de los profesores: no obedece nunca, distrae a sus compañeros, alborota constantemente. Si se le trata de forma individual, es un chico encantador. Tiene un gran éxito en el deporte y juega desde pequeño al ajedrez. Pero Mikel es un chico kinestésico y en el Colegio es un fracasado escolar, no se entera de nada. Es curioso, porque en sexto de primaria sacaba unas notas extraordinarias. Su profesora de sexto curso, era una mujer muy cariñosa, tocaba a los niños cuando les hablaba, les hacía cantar, bailar, dibujar... Se lo pasaban muy bien en clase. Incluso Mikel aprendió ese año. Cuando Mikel recuerda las lecciones que aprendió en sexto curso, lo hace a través del olfato: "ve" las páginas de los libros a través de distintos olores. Guarda la información asociándola con olores.

Un buen profesor utiliza todos los sistemas sensoriales: Explica las cosas con palabras y las repite todas las veces que sea necesario. También hace esquemas y dibujos en la pizarra. Y hace que los niños que lo deseen se muevan por la clase, puedan tocar las cosas.


Características del alumno kinestésico:
• Integra los conocimientos nuevos utilizando su cuerpo
• Expresa sus pensamiento a través del cuerpo
• Se mueve continuamente, no para
• Gesticula exageradamente
• Dibuja las cosas, los objetos, en el espacio, mientras habla.
• Es muy emotivo, muy afectivo
• Toca a las personas y a los objetos.
• Se tranquiliza cuando se le toca
• Se aburre con los profesores tranquilos.
• Le gustan las materias técnicas
• Tiene una extraordinaria memoria de actuación
• Se mueve mientras estudia
• Lleva el ritmo con sus pies, con sus manos…


Qué hacer

El educador tiene que facilitar a sus alumnos kienestésicos el acceso al tacto, a que puedan tocar las cosas. Es muy importante que no traten de que estén quietos sin moverse, dándoles oportunidad de dar palmadas, golpes rítmicos, bailes… Un alumno kinestésico aprende más si siente el contacto físico del profesor (una palmadita en la espalda, cogerlo del brazo al hablarle, ponerle la mano en el hombro…) Si es posible, hay que facilitarle objetos para que los toque, no basta con describirlos o enseñárselos por medio de una fotografía.


Actividad complementaria:

Ejercicio kinestésico
Edad: a partir de los siete años
Tiempo: 5 a 10 minutos

"Siéntate en una posición cómoda. Cierra los ojos y centra tu atención en la respiración. Mientras respiras lentamente, centra tu atención en tu cerebro. Imagínate que tu cerebro se divide en dos partes. Pon en la parte izquierda la textura del terciopelo y en la derecha la sensación de un cubito de hielo. Ahora borra esas sensaciones y pon en el izquierdo el olor de una naranja y en el derecho el olor del pescado. Imagínate ahora que en el izquierdo pones el sabor de un limón, y en el derecho el sabor de un pepinillo en vinagre. Imagínate ahora que a la izquierda hay una gran bola de algodón y a la derecha un montón de globos hinchados..." Se puede completar este ejercicio sugiriéndole distintas combinaciones relacionadas con el tacto, el sabor y el olor.


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